Evaristo Esteve

Unas pocas palabras me han pedido para la nueva web (qué chula), pero podría escribir un libro y hacer una serie para Netflix.

BALONCESTO: en mayúsculas. Es el deporte que me enganchó, pero no al principio. He jugado como todos a fútbol, fútbol sala, rugby más o menos de forma seria y federada.
Pero llegó el baloncesto de la mano de Gilet y ahí cambió todo. Si bien ya lo practiqué en Salesianos nunca lo hice muy seriamente, pero al empezar como ayudante del “Maestro” para enseñar a chavales las exigencias del juego empecé a amar este deporte.
Es mi pasión, es parte de mi vida, y a día de hoy sigue siéndolo. Pero reconozco que hay momentos duros por mil problemas que pasan por la vida que me hacen pensar en dejarlo… pero al final aquí estoy.
Sigo divirtiéndome entrenando y para mí es fundamental. Intento formar personas y jugadores que al final entiendan el juego y lean lo que pasa en la cancha, siempre con la filosofía que ha llevado A MI CLUB a ser lo que es y llegará a ser: TRENQUEM.

He vivido momentos muy malos y difíciles dentro del Club. He hecho de todo. Pero siempre me ha compensado, porque al final el Club era mi segunda familia. He tenido éxitos y fracasos, muchas veces me he equivocado, no salían las cosas, pero éramos un equipo y siempre nos levantábamos con más fuerza y ganas.
Me acuerdo cuando empecé a llevar mi primer equipo lo poco que nos respetaban los rivales (“aquí están los de Burriana, el tercer mundo del baloncesto”). Perdimos muchos partidos, pero en sólo un año se dieron cuenta de quienes éramos y somos de verdad. Desde entonces donde he ido representando a MI CLUB he notado respeto y admiración por lo que demostramos en una cancha. No seremos los más altos, ni fuertes, ni los mejores jugando, tú les ganas a todos de paliza, de diez partidos me ganas nueve… pero ojito, hoy te gano.
Y para mí, hoy son todos los días. Como ejemplo os diré que en la temporada 1998/99 el primer equipo militó en el Campeonato de España de la 2da División Nacional Masculina grupo Centro C. Tan sólo ganamos tres partidos, pero disfrutamos a tope, dejándonos la piel en cada partido. Sin medios económicos, sin presupuesto… pero viendo el respeto y admiración que nos tenían. Era ya una categoría profesional. Para que os hagáis una idea el arbitraje costaba 50.000 ptas, unos 800 € cada partido. Para llegar a la ACB estaba la liga EBA y la LEB. De los jugadores que participaron en el Club está Nacho, que ha empezado esta temporada como entrenador: GRANDE como jugador, capitán y persona. Seguid su ejemplo y llegaréis muy lejos.

Actualmente entreno un Benjamín masculino y el Marea Restaurant. Este cadete es la niña de mis ojos. Ya hacen cositas, se creen que juegan bien, pero están muy lejos de lo que espero de ellos y mi objetivo es que se conviertan en grandes jugadores, con talento individual, pero donde les prime el juego colectivo y que lleguen al primer equipo con hambre de éxitos para que crezca deportivamente el Club. No sé quién leerá esto. Si eres jugador no me vengas con excusas ( mi entrenador no sabe, no me da minutos, hoy no puedo ir a entrenar…). La excusa que te pongas para no mejorar en tu juego es culpa tuya. No te gusta trabajar, así que espabila. No sabéis la suerte que tenéis de pertenecer a este Club, apoyados por vuestros padres. Si queréis mejorar en vuestro juego no os conforméis en cumplir con los entrenes asignados semanalmente. Para mejorar la única receta es trabajo, trabajo y más trabajo. Pídele una rutina de ejercicios de bote a tu entrenador, vete a hacer 1000 tiros a una canasta del parque con tu novia o un compañero. Juega 3×3 en el colegio. Si ya eres mayor, intenta hacer musculación por tu cuenta en un gimnasio. Si quieres mejorar en tu juego ponte las pilas y pide consejo a tu coach. No tienes medios, pues usa la imaginación. Mi primer aro lo coloqué en una columna de mi almacén, era el asiento de un sillón. He colocado un aro sin tablero en una farola de la playa. ¿Verdad Nacho? Y por si alguien no lo sabe, yo empecé a jugar a los 24 años. Mientras siempre era un jugador que ocupaba una ficha senior obligatoria para que los juniors jugaran. Pero a entrenar no me ganaba nadie. He llegado a entrenar con cadete, junior y mi senior el mismo día. Y al acabar el entrene, mi entrenador, mi mejor amigo …me hacía correr 20’ por la pista (soy del club de los gordos también). Pero llego mi día. Gilet se giró i me dijo “sal”. No me dijo lo que tenía que hacer, yo siempre he sabido cuál era mi misión dentro del equipo.
Con esta batallita quiero que comprendáis que para que el Club siga creciendo depende de vosotros, jugadores y jugadoras, para que os esforcéis aún más, que el apoyo de entrenadores, padres y directiva esta ahí, pero necesitamos ese paso vuestro de amor a nuestros colores, relacionarse con los pequeños, ir a ver otros partidos, estar al lado del equipo que pierde. En definitiva apoyarnos todos en los buenos y malos momentos, que estemos orgullosos de pertenecer a uno de los grandes: Club Baloncesto Burriana.

Amén